sábado 25 de enero del 2020
VEOLINARES

Juan Saldaña, «Que se me paren los pulsos I», en la galería Cristóbal Bejarano

Maldito parné

Inauguración el viernes 17 de enero a las 20:30 horas, hasta el 19 de febrero

La Galería Cristóbal Bejarano inaugura el día 17 de enero de 2020 la segunda exposición individual en esta galería de Juan Francisco Saldaña (Alcolea del Río, Sevilla), artista que compagina la pintura con la docencia, actualmente es profesor de artes plásticas y diseño de la Escuela de Arte de Cádiz. Licenciado en Bellas Artes, completa sus estudios con Escultura y Fotografía.

Ha obtenido importantes becas en instituciones nacionales y ha sido galardonado con prestigiosos premios. Ha expuesto de forma regular en espacios privados e institucionales, entre sus últimas exposiciones destacamos la itinerante organizada por la Fundación Unicaja por diferentes ciudades andaluzas, la realizada en 2018-19 en el Museo ZabaletaMiguel Hernández y la realizada en 2019 en la Iglesia de San Lorenzo en Úbeda. Su trabajo está presente en colecciones de arte muy reputadas. Así mismo, ha ejercido de comisario en importantes muestras de arte contemporáneo y diseño.

“QUE SE ME PAREN LOS PULSOS”

En la noche española, sangre andaluza (Picabia tituló así uno de sus cuadros) era sin duda la protagonista de las letras más desgarradas de un género que se llamó copla y que trataban de contar, en una época compleja de nuestro pasado reciente, cosas también complejas de una manera fácil y directa. Para ello, la copla, recurría constantemente a los sentimientos, para lo bueno y para lo malo, enviando incluso de forma habitual y soterrada mensajes a una sociedad que todavía no había despertado de forma plena en materia de libertades.

Subyacían por entonces en esos estribillos temas como el de las relaciones interpersonales–celos, envidias, odios, amores prohibidos-, algunos tabúes como la sexualidad, la lucha de clases, la inmigración, los problemas de comunicación…. Ahora y en exclusiva para esta muestra, cuadros como La Lola, o María de la O y sus personajes omniscientes en pleno precipicio de una simbólica luna, El inmigrante, un exhaustivo trabajo en torno al abandono de la tierra y la desnudez sentida ante tal situación de desarraigo, o en Pá duquitas negras…, la historia de una mujer de puerto que sueña con su marinero que la aleje de ella misma, o La morena de mi copla o El moreno de la copla, por citar algunos ejemplos más en su producción, soberbios ejercicios de retrato clásico traídos aquí en un alarde certero de contra escalas, nos hacen pensar en la condición humana y sus recovecos y también en la lucha interpersonal y atemporal por dominar el espacio afectivo y vivencial de cualquier relación. Pero, al cabo, ¿no son estos, los mismos barros de aquellos lodos?

Sin duda, parece que los problemas de hoy día tuviesen que ver de forma directa con los de aquella época. Algunos de los increíbles y positivos avances en tema de comunicación experimentados desde entonces han desembocado en una suerte de aislamiento e incomprensión preocupantes. Ante un mundo inagotable de posibilidades digitales, parece que el efecto buscado en el deseo de avance no fuese el pretendido inicialmente. Su mal uso, diría aquel. Puede…. TONADILLAS DE DESGARRO Es en este contexto en donde se hace necesario explicar las vías usadas por Juan F. Saldaña Calle para hacer traer aquí aquellas cuentas de marfil que componen su particular visión de la pintura, su quehacer plástico que camina de su mano desde sus primeros trabajos previos a la formación académica, en los que viajaba, peligrosa pero hermosamente, por la condición humana, por sus alegrías y sus bajezas, por los pliegues de las entretelas de lo humano, en donde residen las luces y las sombras.

No es intención del autor la revisión completa y formal del género sino más bien la de acercarlo a escena con toda su liturgia de títulos, poemas y sentires para de esa manera sugerir puentes que actúen a su vez como imágenes o pantallas en las que reflejarse y pensar. Sus piezas actúan como espejos en los que mirarse. Son escenas con nudo y desenlace. En todas sus composiciones, ocurren cosas o al menos, se intuyen que podrían suceder en un futuro próximo. Los fondos son escenarios neutros sin apenas atrezo y que no restan importancia a lo narrado. Es como una idea despojada de la avalancha de la novedad y que se nos presenta pulida, cruda y desgarradora.

Por ello, sus cuadros son suyos mientras los pinta, aplicando a la pintura lo que a la poesía mencionara León Felipe, en un alarde de sinceridad inaudita. En nuestros tiempos, no es lo común ir a tumba abierta a la lucha, sin ambages ni dobleces… con carbones encendidos…. Cuando esto sucede, lo que se encuentra uno es sincero, y no entro como espectador en subjetividades, me recreo solo en lo auténtico de la sinceridad. Entendemos los cuadros de Juan F. Saldaña incluso cuando sus temas han sido rescatados de pasadas estaciones, lo que nos hace pensar realmente en cuanto hemos cambiado, en nuestros temas universales, en nuestra noche más española y denostada y en nuestra sangre andaluza que hace que por genes, contemos las cosas casi siempre desde ámbitos complementarios al pensamiento. En este ejercicio de transparencia y veladura se encuentran ahora las pinturas de Saldaña. Por lo que estamos ante otra oportunidad de celebrar su pintura, ahora, desde los sentires y los pulsos.

José Manuel Medina Galeote

No me quieras tanto

Publicidad:

BannerLinkasa BannerCristian

bannercamaravlBannerPodologiaLinares

0.00 avg. rating (0% score) - 0 votes

¿Te gusta este Artículo? Compártelo!!

Deje un Comentario

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR