sábado 06 de junio del 2020
VEOLINARES

HISTORIA: San Vicente, un pozo de leyenda, por Francisco Mañas Mármol

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Nadie pensaría que aquella mañana de marzo de 1825, año en el que se inicia una de tantas tremendas guerras fratricidas entre las dos Españas, por la sucesión monárquica, donde el protagonismo de nuestros dinamiteros se hará leyenda en defensa de las ideas liberales, Cuando cuatro mineros linarenses, tras una noche de miedos y aguardientes decidieron abrir el pozo más emblemático y bello de la minería linarense.

A ese pozo lo denominaron, no sin sorpresa del maduro funcionario del registro, que se reía tras unos dientes picados y una mirada absorta: – El Chifle. ¿Chifle?!Suena a chiste, a mofa, a broma!

Qué ironía de mofa y broma cuando en el mismo mes, con 142 años de diferencia, se oyó una voz en nuestra modernista plaza del mercado, de alguien que iba gritando: – «Se han matado, se han matado».- La gente se interroga, se asusta y pregunta – ¿Qué ha pasado, qué ha pasado?

Un pueblo que espera la salida de su Prendimiento, queda atónito y desamparado. Se ha roto la maroma del caldero e iban seis mineros, ¿dónde? En San Miguel, en San Vicente, en el Chifle. Todos designan lo mismo. Han muerto seis mineros. Linares sufre, sus hermosas y vivas calles, de tránsito alegre y comercial, se paralizan. Desde 1849 no ocurría nada igual, cuando en la Mina del Romero, diecisiete seres, empeñados en seguir viviendo, mueren ahogados en las venas de la gran madre. Pero esto ya no se recuerda.

Camino de San Miguel la gente se arremolina. La procesión se ha suspendido. Los compañeros permanecen en la boca del pozo. Desde Jaén viene el Sr. Higueras, es el jefe de todas las minas. Van a bajar a por ellos. Pasan los días y los compañeros permanecen juntos, vienen más jefes, vienen en grandes coches. El Nazareno ha salido, pero la gente, con la fe en el Dios de los mineros, en silencio y sin saetas, reza por la calle Santiago. Bendice los eriazos Jesús Nazareno y acuérdate de tus hijos mineros. Todo fue inútil, un brazo, juna pierna encontramos de ellos.

Pero hasta este triste día del 21 de marzo de 1967, donde todo acabó, ocurrieron otras muchas historias. Poco a poco fue creciendo, y aquella noche de dudas y miedos de esos cuatro humildes emprendedores, se convirtió en 60 puestos de trabajo, hasta que, con el nombre del arcángel Miguel, jefe de las tropas celestiales, en 1880, 400 almas de cansados hombres y tristes niños gritan silenciosamente, mientras que arrancan 480 toneladas de duros y ricos frutos del vientre de la Señora Gea.

San Vicente, torturado y mártir, no te podías llamar de otra forma, cuando en 1925 fuiste adquirido por la concesión San José. Pero tú bajaste a los infiernos para darnos gloria, gracias a la Dirección General de Minas al profundizar hasta los 1008 metros, siendo el pozo más hondo entre tus hermanos y, con orgullo y osadía, uno de los de mayores abismos del sufrimiento minero europeo.

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San Vicente en los años cincuenta del pasado siglo. –

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Distintas instantáneas de su dilatada historia.

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